
Nací un siete de julio, y no, no me llamo Fermín, aunque hace dos generaciones fuera norma el llamar al nato con el nombre de alguno de los nombres del santoral del día. Hay algún caso que tendría que haber sido delito.
Yo, pues eso, me llamo Agustín, como mi bisabuelo, y tente ahí que todavía no sé si soy galgo o podenco.
Lo que sí sé es que mañana cumplo años, cuarenta y seis.
Y con esta edad y lo mal y poco que escribo me darán el Cervantes, quizás, como dentro de cuarenta o cincuenta vidas.
Pero como soy tozudo donde no los haya y si los hay cuando digo digo es digo y cuando digo Diego es Diego, mañana, con un par como los que saldrán por la mañana corriendo por la Estafeta en la Iruña pamplonica, me refiero a los de cuatro patas, iré al Paraninfo de Alcalá de Henares.
Me han dicho que me darán en acto público los credenciales por ser un empollón.
Con lo que yo intentaré mañana estar majo, como dicen mi hija y mi sobrino, como si me fueran a dar el Cervantes.
¡Qué coño! Algún día mis nietos dirán que su abuelo Agustín (por dios que no les pongan mi nombre a los pobrecillos) pisó el Paraninfo de Alcalá de Henares y que fue “condecorao”.
Y luego vas… y lo cascas.

6 comentarios:
Vidriera me ha llamado un mal amigo, si él supiera...
Debe quedar claro en tu discurso que se impone la República como forma de estado y las tapas como terapia antiestrés a cargo de la Seguridad Social.
Saludos cordiales y, de nuevo, enorabuena.
Que te condecoren bien, colega, que te lo has ganao.
Ayyy qué cosas nos cuentas, abuelo...
:P
Besicos
Jajajaja...eres de lo que no hay eh!! Un abrazo por partida doble y besos, muchosss besos, Odiseo! ;)
Uno: felicidades por el "condecoramiento".
Dos: felicidades por el cumpleaños.
Tres: felicidades por no llamarte Fermín, porque te llamarías como mi perro y eso estaría feo; si te viera con el chucho delante cada vez que te llamara él alzaría las orejitas y cuando le llamara a él tú lanzarías un guau...ay no, eso no, glups, quiero decir...eso.
Besos...
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