
¡Qué entre el acusado! ¿No me oyen? ¡Qué entre el acusado! ¿Se pueden saber qué hace el alguacil con esa cigüeña? ¿Quién forma parte de la acusación?, gritaba el juez de paz. El secretario señaló el banquillo dónde estaban el alcalde, el obispo, y dos feligresas de negro, bueno, entre negro y manchas de blanco. Se adelantó el alcalde y dijo: “Esa es la causante de estropear la procesión”. El caso es que todos los del banquillo estaban llenos de algo viscoso y nauseabundo. El obispo tomó la palabra:”Tenemos la sospecha que es la culpable de este descalabro. Tenga en cuenta para el fallo que es uno de los pocos animales del planeta capaz de volar por encima de nosotros, dejar caer lo que ha dejado caer y…”. En ese momento el pájaro le pegó un picotazo al alguacil en la cabeza y escapó por la puerta.

7 comentarios:
Hay cagadas, que son auténticas...
¡hombre'¡ qué poca seriedad.
Más abrazos
Mis queridas cigüeñas siempre saben muy bien lo que hacen y cuándo y dónde lo hacen... Benditos animalitos...
Un besito, a ti y a tu mordacidad.
Si fuera posible salir volando...
Besicos
Esa cigüeña era la reencarnación de un piloto de la aviación republicana, que lo sepan todos ¡ hombre!
Las cigüeñas siempre han sido animales muy rebeldes y saboteadores con el clero. Fíjate lo pedazos de nidos que hacen en los campanarios a ver si los hunden
Oiga D. Odiseo:
Esto si que es imaginacion, esto si que mente visionaria, espiritu optimista.
Maravilloso... antes incluso que de asearse tras el descalabro...¿tenemos el juicio montado? ¿hemos conseguido desprendernos de las esperas de mas de 10 años? ¿no mas sobreseimientos maliciosos?
Justicia rapida y eficaz. Eso si que ha sido un exceso, caballero.
Pase un buen dia.
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